lunes, 16 de abril de 2018

LACAN, Wikipedia


LACAN

Jacques-Marie Émile Lacan (París, 13 de abril de 1901-ibídem, 9 de septiembre de 1981) fue un médico psiquiatra y psicoanalista francés conocido por los aportes teóricos que hizo al psicoanálisis basándose en la experiencia analítica y en la lectura de Freud, incorporando a su vez elementos del estructuralismo, la lingüística estructural, la matemática y la filosofía.

Sus aportes han sido definidos, principalmente por él mismo, como un «retorno a Freud». Otros estudiosos de la historia del psicoanálisis los clasifican como una reinterpretación o desarrollo ulterior de prácticamente todos los conceptos freudianos, principalmente a través de una revisión de casi toda su casuística relevante: Herbert Graf, Ida Bauer, Ernst Lanzer, Daniel Paul Schreber, Serguéi Pankéyev.1

Fue un exponente fundamental de la corriente estructuralista y generó gran controversia entre otros profesionales debido a su estilo innovador. Asensi describe a Lacan como un estructuralista-post-estructuralista.

Su relación con el movimiento freudiano contrastaba con sus fuertes tensiones con la IPA, la Asociación Psicoanalítica Internacional (su estilo didáctico y la brevedad de sus sesiones en relación a las propuestas de los psicoanalistas ortodoxos, desencadenaron un rechazo que tiene raíces más profundas), y con el progresivo distanciamiento de sus colegas franceses a lo largo de una serie de escisiones.

Lacan buscó reorientar el psicoanálisis hacia la obra original de Freud, ya que consideraba que el psicoanálisis post-freudiano se había desviado cayendo en una lógica a veces biologicista u objetivadora del sujeto propio del psicoanálisis. Lacan acusó a muchos de los psicoanalistas coetáneos por haber distorsionado y parcializado la teoría de Freud. Reinterpretó y amplió la práctica psicoanalítica. Incorporó además a nivel teórico nociones de origen lingüístico, filosófico y topológico que lo llevaron a redefinir muchos de los principales términos del léxico psicoanalítico y, por ejemplo, a formular la tesis:

El inconsciente está estructurado 'como' un lenguaje
Con esta formulación Lacan afirma realizar un retorno a la concepción de inconsciente propuesta por Freud, al tiempo que se distancia de la posición de los teóricos de las relaciones objetales (psicólogos del yo), quienes intentan dar un lugar al inconsciente. Con su concepto, Lacan pone al inconsciente en la imposibilidad de representar los Objetos reales de manera absoluta en el lenguaje.

Las nociones lingüísticas tomadas de Ferdinand de Saussure se hacen en su obra aplicables a la relectura de Freud. Modificando algunas de las fórmulas relativas al significante, Lacan introduce el concepto de lógica del significante para reexplicar la teoría freudiana, aunque sosteniendo -según sus propias palabras- el espíritu freudiano que puede leerse, tanto en el análisis de los sueños como en el chiste, en su Proyecto de Psicología y a lo largo de su obra. La obra de Lacan ha despertado interés en otros campos además del psicoanálisis, particularmente en la lingüística, la teoría crítica, en el postestructuralismo, la filosofía y la política.

La importancia de lo lingüístico (si bien en términos estrictos y a los fines de diferenciar la disciplina analítica de la lingüística, Lacan denomina "lingüistería" a su concepción del lenguaje) en la reformulación lacaniana del psicoanálisis lo llevó a modificar numerosas ideas de la práctica clínica y a proponer un complejo esquema de constitución psíquica del hombre. El yo se constituye en un reconocimiento en torno a su imagen en el espejo y gracias a la garantía de la mirada del otro. A esta instancia Lacan la llamó el estadio del espejo.

Con todo, afirmó reiteradamente que su intención era refinar y mejorar el marco original de las obras de Freud: es famosa su boutade de que quien quiera ser lacaniano es libre de serlo, pero que él mismo se consideraba freudiano.

Su obra, lejos de haber cosechado aceptación universal, es fuente de grandes controversias (incluso dentro de la comunidad psicoanalítica). Los filósofos Slavoj Zizek y Alain Badiou han sido algunos de sus más fuertes defensores, e influyó en el traductólogo Antoine Berman.2 En contrapartida, Lacan fue objeto de críticas epistemológicas de los físicos Alan Sokal y Jean Bricmont así como del lingüista Noam Chomsky, y filosóficas por parte de Jacques Derrida y de autores feministas.

Más allá de las críticas, resulta indiscutible su fuerte influencia en la práctica del psicoanálisis, y sus concepciones han dado pie a numerosas Escuelas de orientación lacaniana, principalmente en países europeos y latinoamericanos. Las Escuelas Lacanianas fundan en Buenos Aires el 3 de enero de 1992 la Asociación Mundial de Psicoanálisis3 haciendo suya la intención expresada por Jacques Lacan en su Acta de Fundación4 de la Escuela Francesa de Psicoanálisis y se inscriben en el movimiento de reconquista del campo freudiano que puso en marcha el 21 de junio de 1964. Jacques-Alain Miller fue su Delegado General5 desde 1992 a 2002. A raíz de la escisión producida en 1998 en la Asociación Mundial de Psicoanálisis, varios Foros Lacanianos crean la Escuela de Psicoanálisis de los Foros del Campo Lacaniano 6 , que se da como perspectiva la creación de una Escuela de psicoanálisis que retorne a las finalidades inscritas en el acto de fundación de la Escuela de Jacques Lacan. Su Colegio de Representantes7 por Zonas8 da unidad al conjunto, y su función no es directiva sino de información, de comunicación entre los diversos foros.


IDEAS

Lacan retoma la teoría psicoanalítica de Freud para desarrollarla incorporando elementos del estructuralismo, la lingüística (Ferdinand de Saussure, Roman Jakobson), de la filosofía (Kojève, Sartre, Hegel), de la fenomenología (Husserl), de corrientes existencialistas diversas a las sartreanas (Martin Heidegger, Karl Jaspers, Maurice Merleau-Ponty), de la antropología (Lévi-Strauss) así como elementos de la matemática, por ejemplo la topología combinatoria (banda de Moebius y el toro), la teoría de los nudos, la geometría, la teoría de juegos y la teoría de números.También se basó en la cibernética al elaborar el llamado grafo del deseo.11

En su seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis Lacan lleva a cabo un trabajo de ordenamiento donde se establece que los fundamentos del psicoanálisis están constituidos por los conceptos de Freud: inconsciente, repetición, transferencia y pulsión, los cuales son sometidos a una elaboración basada en la lectura de los textos freudianos y a la luz de los conceptos cuyo desarrollo puede seguirse en la lectura de sus seminarios.

Inconsciente estructurado
Una de las primeras hipótesis fuertes de Lacan es que el inconsciente está estructurado como un lenguaje y opera combinatoriamente por los mismos procesos que generan la metonimia y la metáfora. Entiéndase bien: no quiere decir que se reduzca a un lenguaje. Un ejemplo "simple" de lo antedicho son los ensueños (imágenes oníricas); estos son como metáforas de deseos reprimidos. Explica que la materialidad del pensar está dada por la materialidad de los significantes, y de la combinatoria de significantes que configuran el pensar. Además de metáforas (equivalentes a las condensaciones de Freud) el inconsciente estructurado como lenguaje se estructuraría en metonimias (equivalentes a los desplazamientos de Freud); según la teoría lacaniana una metáfora puede ser una condensación de metonimias, para entender esto se basa en los estudios que sobre las afasias hizo el célebre lingüista Roman Jakobson y en el funcionamiento de lo inconsciente y las teorías sobre la representación según Freud.


Banda de Möbius.
Lacan, con Freud, considera que el ser humano está regido por las pulsiones. A diferencia de los instintos, las pulsiones carecen de objetos predeterminados; esto hace que el ser humano no quede encerrado en esquemas o estereotipos simples de conducta; el ser humano, al ser pulsional, se distancia fuertemente del mero sistema de "estímulo-respuesta" que caracteriza a los otros animales (en los primates superiores –chimpancés, etc.–, ya se observan primordios de pulsiones).

Refuerza la idea freudiana de la existencia de lo inconsciente, una dimensión que no significa "subyacente" a la consciencia; y demuestra esta relación entre las dimensiones de lo consciente y lo inconsciente con la incorporación del objeto topológico denominado banda de Möbius.

Lo real, lo imaginario y lo simbólico

Nudo borromeo.
Explica la constitución subjetiva como una estructura dinámica organizada en tres registros. Lacan formuló los conceptos de lo real, lo imaginario y lo simbólico para describir estas tres dimensiones anudadas en la constitución del sujeto. Estos tres registros se hallan imbricados según la forma de un nudo borromeo, (o, nudo Borromi): El desanudamiento de cualquiera de los tres provoca el desanudamiento de los otros dos. Se trata de otra herramienta conceptual típica de la topología combinatoria, como lo es la ya referida Banda de Möbius.

Registro de lo real
Lo real es aquello que no se puede expresar por el lenguaje, lo que no se puede decir, no se puede representar. Avanzada su obra, Lacan lo asimilará a la categoría de lo "imposible", lo imposible de ser dicho, lo imposible de nombrar (lugar de Dios en la estructura). Lo Real está siempre presente pero continuamente mediado por lo imaginario y lo simbólico, que son las dimensiones a las que, en cambio, puede accederse. Desde la perspectiva lógica y en relación a la noción de escritura, Lacan lo referirá a "lo que no cesa de no escribirse"

Registro de lo imaginario
Lo imaginario está constituido en un proceso que requiere una cierta enajenación estructural. Es el reino de la identificación espacial que se realiza en el denominado estadio del espejo y es instrumental en el desarrollo de la agencia psíquica. Es en este proceso de formación que el sujeto puede identificar su imagen como un yo, diferenciado del otro y en relación con el objeto a. Lo que se designa como yo es formado a través de lo que es el otro —de la imagen en el espejo que le devuelve la dimensión del otro como semejante-. Es la forma primitiva de pensamiento o "matriz simbólica", simbólico.

Registro de lo simbólico
Si Lo imaginario, o aspecto no-lingüístico de la psique, formula el conocimiento primitivo del yo, lo simbólico, término que Lacan utilizaba para la colaboración lingüística (significante), genera una reflexión a nivel comunitario del conocimiento primitivo del yo y crea el primer conjunto de reglas que gobiernan el comportamiento e integran a cada sujeto en la cultura. Constituye el registro más "evolucionado" y es el que caracteriza al ser humano. Lacan considera que por el lenguaje se construye un sujeto y el humano padece este lenguaje desde el nacimiento, aportándole a cada sujeto la calidad heurística (con el lenguaje se abre la dimensión del pensamiento). Conviene recordar que "el significante precede al sujeto"

El sujeto se desarrolla mediante su inserción en el orden simbólico, momento en el cual el infante adquiere la habilidad de utilizar el lenguaje –es decir, de materializar su deseo mediante el discurso.

Estadio del espejo
Lacan descubre (casi paralelamente a Wallon) que la percepción que cada ser humano tiene de sí, su sí-mismo, la imagen de sí, mediante la cual se registra como Uno, es congruente con la noción de su ego. Esta noción de su apariencia corporal completa y de su personalidad solo se logra a temprana edad viéndose reflejado en un semejante, a este momento se le llama estadio del espejo. El yo (o, ego) es (inicialmente) un otro. Con tal descubrimiento puede decir Lacan: el yo se constituye en y por un otro semejante. El estadio del espejo está predeterminado genéticamente en los humanos y es perfectamente corroborable en condiciones científicas de experimentación (semeja en muchos aspectos al imprinting (grabación, troquelado) que en etología ha descubierto Konrad Lorenz).

El estadio del espejo es descrito en el ensayo de Lacan «El estadio del espejo como formador de función del yo», el primero de sus Escritos, considerado uno de sus trabajos más importantes.

Algunos lo ponen crudamente como el momento en el que el niño se «reconoce» a sí mismo(a) en la imagen del espejo, pero esto no se apega a la idea de Lacan y hace confusa la terminología. El énfasis de Lacan se concentra en la «identificación espacial» del infans con una imagen, efecto de la «insuficiencia de anticipación –y que crea para el sujeto, atrapado en la atracción de la identificación espacial, la sucesión de fantasías que se extienden a partir de una imagen-cuerpo fragmentada a una forma en su totalidad que llamaré ortopédica– y, por último, a la suposición de la armadura en la entidad alienante, que marcará con su estructura rígida todo el desarrollo mental del sujeto».

Esta identificación es un primer paso para la constitución del sujeto. Todo lo que sigue está basado en este primer reconocimiento equivocado (méconnaissance), en cada identificación posterior, a lo largo de la vida del sujeto. La identificación de uno mismo en términos del otro. Más aún: para que el ego plasmado o constituido durante el estadio del espejo pueda devenir sujeto se hace necesario el clivaje impuesto desde la función paterna, desde una de las instancias del Otro. Es la Función Paterna o ley simbólica, lo que permite al infante ser sujeto y que pueda relacionarse mediante símbolos con el otro. La imposición de La Ley, que ha descubierto Freud y lo corrobora Lacan permite la cultura, la exogamia, y, así, la persistencia de la especie humana.

Los estudios de Wallon y los de Lacan en cuanto a la autopercepción humana a través de la imagen reflejada se anticiparon más de treinta años a los de la psicología evolutiva al respecto. Recién en 1964 el estadounidense Gordon Gallup efectuó la llamada prueba del espejo, aunque significativamente omitió hacer cita de los trabajos precedentes realizados por Wallon y Lacan.

Clivaje
Una de las interpretaciones de Lacan acentúa el concepto que en el psicoanálisis de Sigmund Freud utiliza para describir la escisión yoica y en la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan se refiere más puntualmente al efecto de la Función Paterna que separa al individuo del Deseo de la Madre. Si no resulta eficaz la Función Paterna, todo infante es como un apéndice de su madre. Con el padre (o quien realmente cumpla su función) se obra una separación (tal como Freud lo describe al explicar el complejo de Edipo), es decir, se separa al infante de la madre, se le escinde de ella, tal escisión, muy precisa, muy determinante e integradora del sujeto en la sociedad, es precisamente el clivaje para Lacan.

Conviene destacar que la función paterna no es ejercida solo por un padre. Al ser una función, puede también ser ejercida por la madre o cualquier otra persona en posición paterna.

El Otro
En contraste con los ego-psicólogos angloamericanos de la época, Lacan considera al yo como algo constituido en el campo del "Otro", es decir, gracias al lazo social o vínculo. Lacan argumenta que pensar el yo como una fuerza coherente con control sobre la psique difiere de lo planteado por Freud. Para Lacan, el yo permanece en conflicto permanente, solo soportable mediante el autoengaño.

El Otro, a diferencia del otro (con minúsculas, que es lisa y llanamente, un semejante), es siempre un otro significativo. De él parten las demandas para el sujeto, que configuran tanto el ideal como el superyó. Decíamos que Lacan siempre se dijo freudiano. En este punto, el del otro/Otro, se registra de manera inconfundible, una redefinición de los conceptos sobre el narcisismo y sobre el llamado Complejo del prójimo, que vertió Freud.

El otro, decía Freud, es siempre, amigo, enemigo o modelo (identificatorio). Son las voces agenciadas por el superyó, y los ideales provenientes del otro. Las reflexividades de lo imaginario, de manera solidaria con las condiciones que impone el significante y las leyes de lo simbólico, operan tanto las diferencias entre sujeto escindido (je y moi, o sujeto del inconsciente/yo oficial) como los efectos de otro/Otro.

Pulsiones
Como Freud, Lacan considera que el comportamiento humano está regido por pulsiones, que se relacionan con el pensamiento heurístico y lo diferencian del resto de las especies. Es por esto que el humano no queda encerrado en el esquema de "estímulo respuesta" (E-R) que caracteriza a los otros animales. La articulación de la pulsión en el registro simbólico constituye el deseo. El sujeto, en la medida en que se adscribe a la interdicción de la ley paterna, entra a la mediatez de la cultura.

El sujeto deseante se adscribe a la cultura, en la medida en que exista un objeto "ideal" perdido, al que llama objeto a. Esta instancia mítica, es la que Lacan denomina como S1 (significante del deseo de la madre), la que se relaciona con los postulados psicoanalíticos de la lógica de la castración. El objeto a se pierde, cuando intenta dar cuenta de este, ya que al hacerlo sabe que esa instancia mítica de S1 está perdida. En ese proceso, el sujeto entra a la lógica de la castración, al dar cuenta que "existe alguien, o algo" que permite "volver" a la instancia mítica de inmediatez y de goce. Por ende, S2 sería lo que Lacan llama la Metáfora del nombre-del-padre. Un representante que permite al sujeto entrar a lo simbólico y a la cadena significante. Que intenta de por si dar sentido a ese S1 que no puede presentarse. Ese ideal perdido y causal de deseo llamado objeto a.

Goce vs. deseo-placer
Otro de los aportes de Lacan es la distinción que realiza entre los términos goce y deseo-placer. Aunque ambos parecen semejantes, son radicalmente distintos y tienen consecuencias muy diferentes: el término goce se refiere a las actitudes en las cuales el sujeto pierde su cuota de libertad; el término deseo asociado con el placer, en cambio, se refiere a las conductas que dejan de estar apegadas cerradamente a un objeto determinado, permitiendo al sujeto ejercer su libertad.

La topología en Lacan
Lacan intenta formalizar lo inconsciente y para ello se apoya, en parte, en una rama de la geometría no plana llamada topología, la cual estudia el fenómeno de la transformación de ciertos cuerpos geométricos (como la esfera, el "toro", el cross-cap y la "botella de Klein", la banda de Moebius y el nudo), y es una geometría que se apoya en la cualidad (y no en la mensurabilidad). Y como una manera de transmitir algo de lo que no se puede transmitir debido a que no-todo puede decirse mediante el lenguaje, a través de la matemática, lo que él llamó matema. A partir de esto, puede dar cuenta de una geometría del sujeto, al manifestarse lo que es la superficie, la línea, el agujero y el punto, en relación conjugada con lo que él llamó el parlêtre (parlente, como algunos traducen al español, o también hablente; en el sentido ontológico de ente y ser al mismo tiempo), es decir, a lo que dice el sujeto, a los cortes que se producen en la linealidad de lo que dice, agujereándolo, en la relación inconsciente con su "cuerpo", con ese "yo" (Je) que es otro.

Lacan encuentra, como mejor objeto para explicar estos conceptos, el nudo borromeo, cuya principal característica es que, al cortarse uno, los otros se separan. Así se anudan los tres registros: el de lo real, el de lo simbólico y el de lo imaginario (R.S.I.).

Práctica psicoanalítica
Lacan extiende el campo del psicoanálisis al tratamiento, no solo de las distintas formas de neurosis, sino también al tratamiento de las distintas formas de psicosis. Aunque el mismo Lacan pone énfasis en que, para el psicoanálisis, psicosis, neurosis y perversión son estructuras subjetivas, y no enfermedades mentales que una terapéutica pueda "normalizar" ni "curar". Lacan explica la génesis de las psicosis durante la infancia a partir del recurso a un mecanismo de defensa que llama forclusión del nombre del padre: en una determinada relación entre los padres y el infante por la cual se instaura una legalidad simbólica distinta a la que define la neurosis, quedando atrapado en el estadio del espejo, lo que se manifiesta en distintas formas de psicosis.

También Lacan ha sido uno de los primeros en estudiar la patología conocida como caso límite (borderline), entendiéndola como una forma de psicosis en la cual el afectado mantiene un anclaje con el principio de realidad mediante un proceso llamado synthome.

Lacan rechaza la denominación de "paciente" para quien sufre de problemas psíquicos, sosteniendo que el supuesto paciente es protagonista durante la terapia y debe adoptar un rol activo respecto a sí mismo, convirtiéndose en "analizante" de su propio pensamiento. El método psicoanalítico lacaniano se aproxima a la mayéutica de Sócrates: el psicoanalista reflexiona con el analizante el discurso para que este llegue a replantearlo y logre acceder a la abreacción mediante un procesamiento, reconocimiento y verbalización de afectos traumáticos que durante la dolencia se han encontrado reprimidos en lo inconsciente, quedando así curado como resultado de su propia acción, aunque en presencia transferencial.[cita requerida]. Para Lacan el tiempo de duración de una sesión no está fijado de antemano, ya que la finalización de la misma es considerada una intervención del analista que es preciso evitar. La sesión puede durar 20 o 30 minutos o apenas algunos minutos, hasta que se hace presente el objeto a, esto es: cuando durante la sesión aparece un signo importante -por ejemplo una palabra importante, clave-, en tales oportunidades se interrumpe la sesión para que el analizante pueda considerar aquello que ha expresado.

CONTROVERSIAS

Escritos y estilo de escritura
Jacques-Alain Miller es el único editor de los seminarios de Lacan, los cuales contienen la mayor parte de su trabajo. "Ha habido considerable controversia acerca de la precisión, la transcripción y la edición", además de "la negación de Miller a permitir la publicación cualquier edición crítica o comentada". A pesar del estatus de gran figura de Lacan en la historia del psicoanálisis, algunos de sus seminarios siguen sin publicar. Desde 1984, Miller ha llevado a cabo regularmente una serie de conferencias, "L'orientation lacanienne." Las enseñanzas de Miller han sido publicadas en los Estados Unidos por la revista Lacanian Ink.

Lacan afirmó que sus Écrits no debían ser entendidos racionalmente, sino que debían producir un efecto en el lector similar a la sensación de ilustración que uno experimentaría al leer textos místicos. La escritura de Lacan es notoriamente difícil, en parte por las continuas alusiones hegelianas/kojèveanas, las grandes divergencias teóricas con otras teorías psicoanalíticas y filosóficas, y un oscuro estilo de prosa. Para algunos, "la impenetrabilidad de la prosa de Lacan... [es] demasiado a menudo considerada profunda porque no se puede entender".    Se puede decir al menos que, "la imitación de su estilo por otros Lacanianos" ha resultado en "una tradición obscurantista y antisistemática en la literatura lacaniana".15

La literatura psicoterapéutica en amplitud tiene poco o nada que decir acerca de la efectividad del psicoanálisis lacaniano.16 Aunque tiene importante influencia en el psicoanálisis en Francia y partes de Latinoamérica, la influencia de Lacan en la psicología clínica en el mundo angloparlante es desdeñable, donde sus ideas son mejor conocidas en el mundo de las artes y las humanidades.17

Una excepción notable son los trabajos de la doctora Annie G. Rogers, A Shining Affliction y The Unsayable: The Hidden Language of Trauma, los cuales le dan crédito a la teoría lacaniana por insights terapéuticos en el tratamiento exitoso de mujeres jóvenes abusadas.18

CRÍTICAS
Ciencias exactas y naturales
La ciencia cognitiva critica a Lacan por haber retomado ideas de Sigmund Freud previamente falsadas por la investigación experimental 19 y por reinterpretarlas a partir de las teorías de la lingüística de Saussure, que también habían sido falsadas con anterioridad por la lingüística moderna20 (ver Noam Chomsky).

Willy Apollon y Richard Feldstein señalan a este respecto el hecho de que cuando Lacan dio una plática en la universidad donde enseñaba Chomsky, contestó una pregunta que le hizo Chomsky acerca del pensamiento diciéndole:

Pensamos que pensamos con nuestros cerebros, pero personalmente yo pienso con mis pies. Esa es la única manera por la que puedo entrar en contacto con algo sólido. En ocasiones pienso con mi cabeza, como cuando choco con algo. Pero he visto suficientes encefalogramas para saber que no hay indicios de pensamiento en el cerebro21
El propio Noam Chomsky declaró:

En el caso de Lacan, por ejemplo –y aunque va a sonar mal- tengo la sincera impresión de que era un charlatán deliberado y de que solo trataba de jugar con la comunidad intelectual parisina para ver cuántos disparates podía decir sin que dejaran de tomarle en serio. Digo esto en un sentido bastante literal. Lo conocí personalmente.22
Alan Sokal y Jean Bricmont en su trabajo sobre filosofía de la ciencia Fashionable Non-sense (traducido al castellano como Imposturas intelectuales) califican la obra de Lacan como pseudocientífica por usar el lenguaje matemático en su teoría del psicoanálisis de forma incorrecta y totalmente fuera de contexto para aparentar carácter científico. Estos autores muestran, citándolo, que Lacan confundía los números imaginarios con los irracionales:

Entre las referencias matemáticas, citaremos, a modo de ejemplo, este extracto de un seminario celebrado en 1959:
“«Si me permitís utilizar una de esas fórmulas que se me ocurren cuando escribo mis notas, la vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional. Esta fórmula no es más que una imagen, una metáfora matemática. Cuando digo “irracional”, no me refiero a cualquier estado emocional insondable, sino precisamente a lo que se denomina un número imaginario. La raíz cuadrada de menos uno no se corresponde con nada que esté sometido a nuestra intuición, con nada real –en el sentido matemático del término- y, no obstante, se debe conservar con toda su función».23
En esta cita, Lacan confunde los números irracionales con los números imaginarios, aunque pretende ser “preciso”. En realidad, ambos tipos de números no tienen nada que ver entre sí. Subrayemos que el significado matemático de los términos “irracional” e “imaginario” no tiene nada que ver con su significado ordinario o filosófico (...)
No se puede negar que este autor tiene una vaga idea de la matemática a que alude. Pero solo eso: vaga y poco más. (…) Por último, en cuanto se refiere a la ostentación de una erudición superficial y a la manipulación de frases carentes de sentido, creemos que los textos que hemos analizado anteriormente hablan sin duda por sí mismos. (…) El aspecto más asombroso de Lacan y de sus discípulos es, sin duda, la actitud que mantienen respecto a la ciencia, privilegiando al extremo la “teoría” (es decir, en realidad, el formalismo y los juegos de palabras) en detrimento de la observación y de la experiencia (…) Los defensores de Lacan tienden a responder a estas críticas con una estrategia que podríamos llamar de “ni/ni”: esos escritos no se deben valorar ni como científicos, ni como filosóficos, ni como poéticos, ni… Es, pues, legítimo preguntarse si no estamos, al fin y al cabo, en presencia de una nueva religión.”24
Psicología
Dentro del campo de la psicología, Lacan ha sido criticado desde distintas corrientes teóricas por haber formado una especie de culto a la personalidad entre sus discípulos. Así, el psicólogo Dylan Evans señala:

Los discípulos de Lacan simplemente asumen como verdad cualquier frase que “el maestro” diga, importa comprender ¿Qué quiso decir el maestro con esa frase? Pero jamás está en cuestión ¿Estaba él en lo correcto? Sus textos son como escritura santa. ¿Por qué parecía Lacan incriticable? ¿Era esto una mera proyección de sus discípulos? ¿Acaso ellos lo situaban en el lugar de sujeto supuesto saber, el lugar en que el paciente sitúa ilusoriamente al analista? Entonces ¿consistía la curación en poder ver que Lacan no poseía mayor saber que el de cualquier persona o que poseía, probablemente, menos?
Véase Críticas de Evans a Lacan25
Otra crítica que se le ha hecho es que su teoría sería un conjunto de abstracciones, que estarían situadas fuera de la historia y del mundo real. Así, el psicoanalista francés Michel Tort sostiene que: “Para mí de un lado está el psicoanálisis y del otro los lacanianos. Las ideas de Lacan están fuera de la historia, son ocurrencias, no tienen la rigurosidad necesaria, ni han sido corroboradas. Lacan es una secta.”26

Y el psicólogo comunitario argentino Alfredo Moffatt dice:

Si ahora analizamos qué proceso histórico tuvo la psicoterapia en la Argentina, vemos que el psicoanálisis, es sinónimo de psicoterapia. Ser psicólogo es ser psicoanalista. La tarea de la cura debe ser individual, negando el cuerpo y analizando el pasado infantil. También se exige un paciente con capacidad simbolizante. Vemos que es un instrumento solo para las clases sociales media y alta. Ni aún durante las luchas populares de los sesenta y setenta, la psicoterapia se abrió a una concepción comunitaria, con técnicas grupales donde se pudiera incorporar el cuerpo y la emoción, para generar proyectos de acción (…) Luego sucede algo sorprendente, cuando la crisis social genera la discontinuidad de las historias de vida y aparece el síndrome de despersonalización como esquizofrenización de la cultura, los profesionales de la salud mental, en vez de abrir los consultorios a la problemática de la violencia, la droga, las crisis, hacen el camino inverso y se terminan de encerrar en los consultorios, con terapias cada vez más ortodoxas. Acá es donde importamos a Jacques Lacan y su teoría, donde la complejidad del lenguaje llega a ser totalmente hermética, donde se analiza solo el discurso del paciente y se les termina por traspapelar la persona en su humanidad sufriente. Pensamos que esta evitación de la realidad, de la escuela lacaniana, que domina actualmente el campo de la psicoterapia, fue funcional en nuestro país por su capacidad de negar lo que sucedía. Durante la dictadura militar, contaminarse con lo real era muy peligroso, un paciente militante “quemaba”.
Moffatt, A. (2007) Terapia de crisis. Buenos Aires: A. Moffatt.
Se ha criticado también a Lacan por sus propias afirmaciones sobre el psicoanálisis, ya que el 26 de febrero de 1977, en una conferencia que dictó en Bruselas y fue publicada por Le Nouvel Observateur, Lacan dijo: “Nuestra práctica es una estafa, fanfarronear, hacer pestañear a la gente, deslumbrarla con palabras rebuscadas, es lo que habitualmente llamamos “rebuscado”. (…) Desde el punto de vista ético, es insostenible nuestra profesión; es por eso que me enferma, porque tengo un superyó como todo el mundo.”27

Estructuralismo y post estructuralismo
Aunque Lacan es considerado con frecuencia parte del campo posmoderno, dentro del mismo ha encontrado también cuestionamiento: Michel Foucault, Félix Guattari, Gilles Deleuze y Jacques Derrida.

Este último (considerado una estrella posmoderna aunque él mismo no se asociaba con el término) elaboró una crítica concienzuda de los escritos analíticos de Lacan, desarmando su aproximación estructuralista al psicoanálisis. En particular, Derrida critica la teoría lacaniana por el falocentrismo heredado de Freud, ejemplificado primordialmente en su concepción del falo como el 'significante primario' que determina el orden social de los significantes. Derrida sostiene que, si todos los significantes se definen solo por su diferencia respecto de otros significantes, no es posible que exista un significante privilegiado, estatus que Lacan le otorga al falo. Para Derrida el falo, tal como Lacan lo conceptualiza, es un significante trascendental, pese a las afirmaciones de no trascendentalismo de Lacan. Se puede decir que gran parte de la crítica de Derrida a Lacan lo es en realidad de los elementos freudianos presentes en su obra; por ejemplo, Derrida deconstruye la concepción freudiana de la 'envidia del pene', de la que se desprende la subjetividad femenina, para mostrar que la primacía del falo masculino implica una jerarquía entre la presencia y la ausencia fálica que en última instancia se colapsa en sí misma.

En su libro Anti Edipo. Capitalismo Y Esquizofrenia, Gilles Deleuze y Félix Guattari, que se reconocen como herederos intelectuales del psicoanálisis, al mismo tiempo critican a Lacan y a Freud por su reducción del inconsciente y del deseo a la teoría Edípica que, para ellos, es familiarista y burguesa, y soslaya los determinantes socio-históricos y materiales del deseo. Para Deleuze, un proyecto político no puede estar basado en nociones derivadas del sujeto, pues en tal caso resultaría fútil. Basándose en la filosofía de Spinoza, Deleuze es partidario de un materialismo de la inmanencia que rechaza el recurso a la trascendencia, a las estructuras y al sujeto como vestigios de pensamiento teológico. Sostiene Deleuze:

Lo que nosotros llamamos idealismo en el psicoanálisis es todo un sistema de proyecciones y reducciones propias de la teoría y de la práctica del análisis (…) No establecemos diferencia alguna entre las variaciones imaginarias de Edipo y la constante estructural, puesto que se trata en ambos extremos del mismo atolladero, del mismo avasallamiento de las máquinas deseantes (…) Una psiquiatría materialista es aquella que introduce la producción en el deseo y viceversa, la que introduce al deseo en la producción (...) Atacamos al psicoanálisis en los siguientes puntos (que conciernen tanto a su teoría como a su práctica): su culto a Edipo, su reducción de la libido a catexis familiaristas, incluso bajo las formas encubiertas y generalizadas del estructuralismo o del simbolismo (…) La unidad de nuestro libro consiste en que entendemos que las insuficiencias del psicoanálisis, así como su ignorancia del fondo esquizofrénico, están vinculadas a su profunda pertenencia a la sociedad capitalista. El psicoanálisis es como el capitalismo: la esquizofrenia es su límite.
Deleuze, G.; Guattari, F. (1972). «Entrevista con Catherine Backes-Clément». L'Arc (49).
En Historia de la Sexualidad. La voluntad de saber, Michel Foucault critica a Lacan y al psicoanálisis por formar parte del dispositivo normativo moderno de la subjetividad, que concibe a la sexualidad como la verdad última y establece una ética universal de la sublimación de las pulsiones y del conocimiento de sí, en desmedro del hacerse cargo de sí mismo. Foucault señala que el psicoanálisis es una versión moderna de la confesión pastoral, y opone a la ética psicoanalítica una concepción histórica y no esencialista del sujeto en la que no hay una construcción normativa de la sexualidad ni de la subjetivación.

Feminismo y post-feminismo
Sin embargo, se puede decir que Lacan mantenía una relación complicada con el feminismo y el post-feminismo en cuanto que, aun cuando es criticado por heredar de Freud una supuesta posición falocéntrica en sus teorías psicoanalíticas, también se considera que presentó un retrato cabal de los prejuicios de género en la sociedad.

Lacan utiliza una controvertida frase; "La mujer no existe" (tachando la palabra La). Esta formulación en Lacan apunta al derrumbe de la mítica concepción cultural de la mujer como entregadora de goce. Jacqueline Rose, feminista y lacaniana, nos dice que "La mujer" como categoría absoluta y garantizadora de fantasías es falsa.

Así como Rose, existen representantes cercanas al psicoanálisis lacaniano (Kristeva, Irigaray) que sostienen afirmaciones similares, no obstante, realizan gestos para derrocar los sistemas falocéntricos, en este sentido no se trata de negar lo lacaniano o acusarle de misógino, sino en pensar lo femenino desde otro lugar.


lunes, 4 de diciembre de 2017

viernes, 31 de marzo de 2017

Borche - Weigle: De Freud a Winnicott: una rotación metapsicológica


DE FREUD A WINNICOTT: UNA ROTACIÓN METAPSICOLOGICA

Ana María Borche
Alberto Weigle
1994     

   Ya desde el título enfatizamos el hecho de que no es éste un enfoque comparativo de Freud y Winnicott sino, más bien, una observación de cómo van rotando de posición estos pensadores de un compartido campo de estudio.
   Con esto queremos decir que ambos autores no se oponen abiertamente (aunque oposiciones haya) sino que, en muchos sentidos se complementan, pudiendo combinarse sus pensamientos sin mayor violencia en los enfoques clínico-terapéuticos.
   La historia del pensamiento sólo vuelve atrás para buscar allí, en el acervo de la cultura, un nutriente que le sirva para sus transformaciones y no otra cosa hace Winnicott cuando busca en el pensamiento freudiano un pie de apoyo a sus nuevas ideas. Pero de ninguna manera podemos decir que Winnicott sea estrictamente freudiano y tal es así que podríamos mencionar conceptos que son fundamento del edificio teórico de Freud y que Winnicott apenas refiere en sus escritos.
   Pero antes, y para poder transmitirles con claridad el tema de nuestra exposición, necesitaremos referirnos muy brevemente al pensamiento de Freud.
   Diremos que la teorización freudiana corre, a lo largo de toda la obra, atravesada por un tema esencial: el descubrimiento de lo inconciente. Lo inconciente cobrará, pues, una importancia cada vez más fundamental, relativizando a la conciencia que, hasta entonces, era el objeto único de la psicología.
   Este nuevo objeto, lo inconciente, genera una nueva concepción del hombre y, de modo paralelo, un nuevo método de abordaje de los trastornos psíquicos: el psicoanálisis. La teorización freudiana abrirá así otros campos de investigación que serán transitados por sus continuadores.
   La conceptualización de lo inconciente le requerirá a Freud la creación de sucesivos modelos de la psique. Tomaremos los siguientes como guía:


1er. ESQUEMA-1896-(Carta 52)

                                           I            II          III
                              P         Ps           Ic          Prc        Coc
                         X  X----X   X----X   X----X   X----X  X
                               X      X  X        X    X       X
                                               X
          
    En esta carta Freud aparece preocupado por el tema de los distintos registros (huellas mnémicas) y de las diferentes traducciones que tendrán lugar en los estratos que él concibe en lo psíquico:
percepción -signo de percepción -inconciente - preconciente - conciencia.
   Es un esquema lineal que imita un supuesto circuito neuronal.

2º ESQUEMA -1900-(Interpretación de los sueños, cap. VII)


   En este esquema de la línea pasa a una SUPERFICIE y tiene como sustento un modelo óptico.
   El tema fundamental aquí es el de los sueños.
   Se trata de comprender el camino regresivo de las escenas alucinatorias, propias del estado onírico. Pero también aparecen jerarquizados los diferentes niveles que constituyen lo psíquico y la noción de conflicto, elemento fundamental de sostén en lo planteos freudianos.
   En 1915, en sus trabajos sobre lo inconciente y la represión,  Freud subraya el triple sostén necesario para validar afirmaciones que den coherencia al complejo psiquismo humano. Se constituirá lo que Freud llamó “metapsicología”, sostenida en los conocidos tres ejes:
-Eje económico, como conceptualización energética, organizada en la teoría de las pulsiones.
-Eje dinámico, como conceptualización del conflicto fundante de la división conciente-inconciente consecuencia de la represión primaria.
-Eje tópico, como modelización espacial de los distintos estratos de conformación de lo psíquico.
   Pero 1915 es, además, un momento crucial de giro de los planteos freudianos. Nos referimos a su trabajo “Introducción del narcisismo” que, además de dar entrada a otras patologías en la teoría psicoanalítica, presentará novedades como el tema de los ideales y el de las identificaciones que colocarán al yo en un lugar de mayor destaque al estar ya establecida de modo firme la idea de lo inconciente en el edificio teórico.
   Se prepara así el terreno para la emergencia de un nuevo modelo tópico en “El Yo y el Ello” (1923)

                    -1923- El Yo y el Ello            -1932- Conferencia 31


   Partiendo del diseño de Freud de la Conferencia 31 de 1932, (que reproduce el de 1923 pero es más complejo), y comparándolo con los diseños de l890 y de 1900, vemos claramente el pasaje de un modelo lineal a un modelo bidimensional (de superficie) y de allí, a este último modelo tridimensional (de volumen). Vemos en él las instancias de la segunda tópica: ELLO/YO-SUPERYÓ.
   Son todos modelos intra-psíquicos, es decir que describen lo que podemos llamar el "interior" de un individuo (in-diviso).
   Pero en este último diseño de 1932 aparece en una posición muy particular el SUPERYÓ. Como vemos ocupa terreno del YO y del ELLO, dando cuenta, por un lado, de su calidad de representante del mundo exterior (bajo la forma de los ideales y de .las normas morales) y, por otro lado, de su calidad de representante de la pulsión limitante, moderadora del EROS, o sea la pulsión de muerte.
   Freud pone así punto final a su diagrama tópico que, como dijimos es de fuerte carácter intraindividual y donde lo exterior aparece sólo como un "input" del aparato psíquico, input que recibe el aporte de la percepción y de las identificaciones, material que es organizado por el YO, y el aporte de los ideales y las normas éticas que también llegará al YO pero vía SUPERYÓ.
   Frente a este panorama que recibe de Freud, ¿qué hará Winnicott?
   En primer lugar, y ya que hablamos de SUPERYÓ, señalaremos un dato curioso que Uds. habrán observado: el concepto de SUPERYÓ casi no aparece en la obra de Winnicott, y, cuando lo hace, es como referencia freudiana pero no articulado en la concepción teórica específicamente winnicottiana. Ni siquiera en sus numerosos trabajos sobre la tendencia antisocial aparece explayado este concepto, a pesar de ser ésta una típica patología del superyó si seguimos el modelo freudiano.
   ¿Esto quiere decir que Winnicott no comparte esta idea?
   De ninguna manera. A nuestra opinión suceden dos movimientos en el pensar de Winnicott que contribuyen al desdibujamiento del concepto de superyó en su edificio teórico.

   Un primer movimiento es en el eje del tiempo, y está dado por el interés mucho mayor que pone Winnicott en lo que sucede ANTES de la formación del superyó. Una vez formado no tiene inconveniente en aceptarlo como tal. Permanentemente Winnicott está señalando que su interés está centrado en lo ocurrido PREVIO a la constitución ya organizada de la persona. Freud trabajó con adultos, predominantemente neuróticos, y sus inferencias de las primeras etapas de la vida fueron hechas desde lo que el paciente era capaz de recordar, uniendo esto a su propio autoanálisis que incluyó el análisis de sus propios sueños y de su propia infancia. Winnicott en cambio, desde su lugar de pediatra y psicoanalista de niños(a lo que debemos agregar el aporte kleiniano que recibió sobre el desarrollo temprano), aplica una mirada mucho más fina y discriminada sobre este desarrollo. ¿Podemos decir entonces que Winnicott describe precursores del superyó (como diría Freud) o un superyó temprano (como diría Klein)?
   Pues bien, no es ése el camino que él toma.
   El sustento para su teorización estará en la observación de las primeras etapas de la vida y en la psicosis. En el Cap. VII de Realidad  y Juego (La ubicación de la Experiencia cultural) dirá que una cosa es considerar la enfermedad psiconeurótica y las defensas del yo relacionadas con la ansiedad que surge de la vida instintiva y otra es preguntarse acerca de la vida misma, pregunta que surge frente a la psicosis o frente a la necesidad de sostén del niño pequeño.
   Esta idea básica se desplegará entonces en una vasta red de múltiples comienzos de la vida personal, donde muchos procesos entrelazados irán  tejiéndose durante el desarrollo:
   Describe así:
 -el proceso desde la no integración hacia la integración.
 -el camino desde la dependencia hacia la independencia.
 -la adquisición de la capacidad de estar solo.
 -el pasaje del objeto subjetivo al objetivamente percibido.
 -el tránsito desde la crueldad primitiva hacia la preocupación por el otro (concern).
 -el desarrollo de la mente frente a los fallos del ambiente y su integración en el psique-soma.
   Abre así un enorme campo de análisis de los procesos del desarrollo que de ningún modo queda cerrado sino que, por el contrario, permanece abierto a modificaciones y aportes de nuevos investigadores.

   Un segundo movimiento, esta vez en el eje del espacio, traerá la modificación más profunda, la rotación más significativa del enfoque metapsicológico de Winnicott
   Para mostrar esto, reproduciremos los esquemas de su trabajo “Las psicosis y el cuidado de los niños”
   Nos dice allí: "Al principio el individuo no constituye una unidad. Tal como se la percibe desde el exterior, la unidad es una organización formada por el medio y el individuo."



   Pensamos que este nuevo modo de concebir la unidad psíquica rompe con la gestalt perceptiva que nos presenta la unidad biológica (bajo la forma de cuerpo) y apunta a una particular concepción del proceso de constitución del ser psíquico.
   Se subraya así al MEDIO que incluirá como elemento fundamental a la persona que está a cargo del niño. Este medio no es tratado solamente como un "input", sino que es analizado y caracterizado cuidadosamente por Winnicott.
   Aparecen así conceptos como sostén, manejo, presentación del objeto, intrusión o impacto, fallo, madre ambiente, madre objeto, devoción y preocupación materna...
   Podemos decir entonces que a la segunda tópica de Freud, que caracte-rizamos como tridimensional, Winnicott enfrenta otra dimensión que la envuelve: el medio ambiente humano.
   Esta organización medio-individuo, esquematizada aquí como dos círculos o, quizá, dos esferas concéntricas, muestra particulares modos de interacción, tanto en su funcionamiento normal (izquierda) como en el patológico (derecha).
   Ahondando sobre esta interacción Winnicott se ve conducido a plantear otra tópica totalmente nueva que no excluye a la segunda tópica freudiana (que podría estar representada, en germen, en el círculo interior).
   Pero esta nueva tópica exige especificaciones muy especiales para dar cuenta de los fenómenos que Winnicott quiere incluir en ella.

   En primer lugar, esta nueva tópica pone en tela de juicio la radical división entre mundo interno y mundo externo, esa oposición sujeto-mundo que ha organizado todo el pensamiento occidental, Freud incluido.
   Dirá Winnicott en "Realidad y juego": "Experimenté con el concepto de "representaciones mentales" y con su descripción en términos de objetos y fenómenos ubicados en la realidad psíquica personal, sentida como interior; además seguí los efectos del funcionamiento de los mecanismos mentales de proyección e introyección. Me di cuenta, empero que en rigor, el juego no es una cuestión de realidad psíquica interna ni de realidad exterior".
   La creación de este tercer espacio traerá modificaciones en el significado de los términos usados.
   Queda claramente expresado, en el texto que acabamos de citar. un cambio en la noción de representación, noción que, durante siglos en la historia de nuestro pensamiento occidental se pensó en el interior del sujeto: campo de la conciencia en la psicología clásica, representación cosa o palabra en Freud. En Winnicott, la representación aparece generándose en un nuevo espacio desde los primeros momentos del desarrollo del ser psíquico para ubicarse en lo que la persona captará luego como su interior. Desde este planteo será posible entender modos de conceptualizar diferentes. Así, por ejemplo, cuando nos habla de mente nos dice que no existe en los primeros momentos como entidad o, que el niño pequeño puede ubicarla en distintos lugares. La noción de interioridad es, pues, tardía y depende de lo que se irá generando en esa tercera zona o espacio potencial. Winnicott diagramó de diversos modos esta zona, como se aprecia en estos esquemas que tomamos también de “Las psicosis y el cuidado de los niños":


   Necesitará de múltiples nociones como: posesión no-yo, estar solo en presencia de otro, creación y encuentro a un tiempo del objeto, para dar cuenta de ese fenómeno que estaba descubriendo y describiendo al que llamó justamente fenómeno transicional.
   A este fenómeno también lo llamó espacio, y lo llamó objeto, y también lo tipificó como acto. Porque todas esas propiedades están incluidas en la noción: la temporalidad, la espacialidad, la materialidad, la acción.
Aquí muestra esas complicadas líneas:




Y cómo no habría de llamar a todas estas ideas paradojas, si no contaba, en el acervo de la cultura, con palabras para nombrarlas pues, las propias palabras, las propias lenguas, han sido construidas bajo el patrón “natural” de la división sujeto-mundo.

   En segundo lugar, esta nueva tópica no resiste el enfoque económico freudiano porque de una energía intraindividual habría que pasar a una circulación de energía entre el individuo y el medio cuando, en realidad, lo que allí circula es un mundo de sostén, de creatividad compartida, de intercambio de afectos y significados y también un mundo de fallos, de intrusiones, de carencias.
   Winnicott tomará distancia de este modo energético de teorizar, como no podía ser de otra forma de acuerdo al camino epistémico que él utiliza.
   Dirá por ejemplo: "Entendemos que no es la satisfacción instintiva lo que hace que un bebé empiece a ser, a sentir que la vida es real, a encontrarla digna de ser vivida".
   Decir que Winnicott no acepta la pulsión de muerte es decir demasiado poco. Sin afirmarlo expresamente, no acepta -en su totalidad- la teoría pulsional como teoría explicativa de la naturaleza humana. El impulso instintivo aparece sólo como un elemento más, aunque importante, que el niño irá integrando en su compleja experiencia de interacción con los demás.
   Nos dice, entonces: “La persona debe ser anterior a su uso del instinto: el jinete debe cabalgar en el caballo, no ser arrastrado por él”, aludiendo pero con distinta interpretación, a la imagen de lo pulsional que Freud nos presenta en "El Yo y el Ello".
   Este nuevo modo de pensar lo psíquico, conduce naturalmente a una nueva tópica y a una nueva teoría explicativa de la .génesis tanto de patología psíquica como de la psiquis en general.
    Estas ideas aún no han desarrollado toda su fuerza potencial en los medios psicoanalíticos y esta reunión que nos convoca es un signo más de un crecimiento que, pensamos, recién está comenzando.

    Queremos recalcar que Winnicott, con sus ideas, no derriba el edificio teórico-clínico que nos legó Freud y del cual  todos nos servimos en muchos sentidos, sino que cumple con aquella posición que varias veces Freud señaló (refiriéndose, en especial, a la teoría de las pulsiones): “… tales ideas no son el fundamento de la ciencia, sobre el cual descansaría todo; lo es, más bien, la sola observación. No son el cimiento sino el remate del edificio íntegro, y pueden sustituirse y desecharse sin perjuicio”. (“Introducción del narcisismo").